domingo, 21 de septiembre de 2014

VOLVER A LAS AULAS, UNA PESADILLA



Debería ser motivo de ilusión, con  el nerviosismo y la curiosidad de cuando se emprende un nuevo camino. Pero muchos estudiantes conscientes de la situación, falta de recursos de sus familias, lo padecen como una pesadilla hasta conseguir los libros y el material imprescindible. Como madre,  compruebo  que no están dando resultado los tímidos y raquíticos  proyectos que desde la administración se ofrecen para intentar conformarnos, como el Proyecto Releo, y, no hablemos de las becas; a un alumno de secundaria, cuyos libros rondan los cuatrocientos euros,  le conceden cien; vamos, una tomadura de pelo.
Los libros de texto son muy bonitos, preciosas fotografías en papel de primera...  Algo  innecesario en un mundo donde  Internet es la fuente de conocimiento global.  ¿Cómo es posible que carguen  nuestros hijos con mochilas que pesan alrededor de siete kilos, cuando con un ordenador portátil o una tableta resolveríamos el asunto de manera económica y saludable? Muy sencillo, porque ni a la administración, ni al negocio editorial les importan los problemas económicos de las familias, ni las espaldas de los estudiantes. Es una vergüenza, que tengamos una escuela cuyos métodos, instalaciones y recursos sean decimonónicos.  No adaptada  ni al espacio, ni al tiempo, donde no se valora al individuo, ni la creatividad, ni el pensamiento crítico, donde ser un número y aprobar es el único objetivo.
Apoyo la enseñanza  pública, la de todos. Y quiero reconocer la labor de los docentes, que trabajan en precario y mantienen su vocación, la de los  padres que alentamos a nuestros hijos, para que tengan esperanza en el futuro y deseen adquirir conocimientos, y la de los estudiantes que pese a  las dificultades, valoran el esfuerzo que entre todos aportamos para que cada año se formen lo mejor posible.