domingo, 28 de septiembre de 2014

PARA LAS MUJERES, PERO SIN LAS MUJERES




      Observo en estos días un descontento en personas que mantienen su” no al aborto” como si los que no estamos dentro de su perfilada moral reaccionaria, estuviéramos a favor. Es indecente cómo se manipula y pervierte el lenguaje.
¡Señores! y digo señores porque me resisto a creer que una sola mujer sea capaz de razonamientos tan descabellados como los que osaba pronunciar nuestro ex ministro de justicia, a no ser que, desde niña haya sido aleccionada o sea una gran hipócrita. Con dinero siempre se ha podido abortar.
Tenemos derecho a decidir sobre nuestro cuerpo. No es un tema baladí, ( me tiño de rubia o de morena) es algo que ha de valorar la mujer, no creo que con exclusividad, pero sí en última instancia. Se debe legislar con criterios de profundo respeto. Un hijo es una alegría, una esperanza, un aprendizaje, un reto… Tanto podríamos decir… Pero traer a este mundo un ser humano abocado a vivir en la miseria, sin que pueda disponer de cuanto necesite para desarrollarse plenamente, o, a un ser gravemente enfermo sin posibilidades… No queremos niños desahuciados antes de nacidos. Renunciar a la maternidad puede ser un drama, el no poder abortar una condena, el no poder elegir, un insulto.
 
      Se hace imprescindible la lucha feminista, con hombres que no se sientan atacados, porque el feminismo defiende la igualdad real. Las mujeres somos más de la mitad de la población y no necesitamos de la condescendencia patriarcal, necesitamos hombres que nos acompañen, que trabajen con nosotras. Si hubiera paridad muchos de los males que aquejan a nuestra sociedad habrían desaparecido, entre ellos el injusto planteamiento frente al aborto. Para ello, necesitamos hombres y mujeres sin complejos, sin prejuicios, dispuestos a educar personas que rompan con esta devastadora dinámica.