martes, 10 de diciembre de 2013

UN POEMA DE JUANA VÁZQUEZ MARÍN

Yo que pequeña y débil me agarré al poema
por andar medio tísica
y con dolor de sombras.
Por tener el pecho lleno de cristales
el cuerpo anillado de miedos y melancolía
y las tijeras abiertas en los ojos...


Yo que quise crecer con el poema
para echar en él
las heridas de mis sueños.
Hoy rebasado los cincuenta
me encuentro con que hablo de dientes para dentro
de que desnudarme me da vergüenza
de que un pudor juvenil absurdo estúpido
me agarra la garganta cuando escribo.
De que no me sirve para el sol ciego
que redobla a rebato
en los laberintos de mi cabeza
esta poesía de encaje que hago.

Yo necesito en esta melancolía
vestir de luto quemar romero
y no hacer poemas cantautores
para estrenar en días de fiestas
con música y tacones.

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