jueves, 1 de septiembre de 2011

"Ya sabes lo que quiero" by Isabel Chiara


La comparsa de gotas repicando sobre la fachada del teatro acompaña el estribillo de su voz en mi cabeza. Ya sabes lo que quiero, me susurra al oído mientras me agarra los cojones con manos invisibles. Maldita zorra. Es un buen día para morir –me digo mientras la lluvia se cuela por el tejido barato de mi gabán.

Camino despacio, buscando la complicidad de la oscuridad; el trayecto es corto. Ahora estará rindiendo cuentas con la jornada; contando los céntimos que ella se gastará mañana en el bingo. No sé si podré mirarlo a los ojos. Abordo la calle Cubas con los pies helados y el corazón enloquecido; temo despertar sospechas entre los transeúntes que se agitan incómodos ante esta noche húmeda y lóbrega. Las pulsaciones me delatan, producen un sonido metálico al contacto con la placa. La saco del bolsillo de la camisa y la entierro entre los tickets que justifican mis pesquisas.

Me detengo ante el portal. Desde la acera de enfrente he echado una ojeada al primero izquierda. Una suave luz ilumina el apartamento. Abajo, en el taller de joyería, la cancela metálica está echada y la alarma parpadea como un ojo demoníaco. Me da miedo cruzar el umbral, el ojo me acecha y me señala, y yo no sé si podré.

Ya sabes lo que quiero.

Él está confuso, no me conoce. Le enseño la hoja y se orina en los pantalones. Quiere dármelo todo. Saca del bolsillo un taco con una buena colección de billetes. Yo me acerco y giro la mano para que el hierro entre bien. Lo apuñalo como a un cerdo, la carne es blanda, el camino ligero. Su cara se transforma cuando mira hacia abajo y ve la cuchilla bien dentro. Es esto lo que quieres ¿no?, me dice antes de morir.

1 comentario:

David C. dijo...

Por lo visto si sabe lo que quiere.