miércoles, 22 de diciembre de 2010

De "Elogio del proxeneta" de Luis Miguel Rabanal

                                      

                                                                                            21 de agosto


No es un buen argumento la muerte. Quiero decir que escribo para conmoverme y no para explicarme rotundamente nada. A lo largo de los años los cuadernos apenas si han devenido en la compañía necesaria, el camino más corto para transitar con nadie, o la extrema ocupación de un hombre cansado que va viendo junto a su decrepitud cariñosos espejos que conformaron sus hazañas: un muchacho oscuro que alisa la ropa de una mujer al haberla amado con exagerado frenesí, o no fue tan exagerado. Ahora escribo palabras recíprocas para que la soledad, el rezagado final que nos es dado reprender, no hiera más la carne del sueño, la carne dolorosa del costado, la carne perfumada de algunas muchachas fabulosamente rubias que nos distraen del flemón de muelas. Creer en eso. En el rostro que me confiesa haber sido ayer mi rostro sin arrugas ni rojeces, sin los ojos ya cerrados a primeras horas de la tarde. Creer en la silueta  que camina a destiempo y se fatiga y tropieza sin misericordia, un guiñol cretino, tal vez, que los jueves ocupa mi lugar. Estos cuadernos no son consecuencia la praxis, son sombras de sombras que han llegado a mí en un descuido de los deberes peliagudos, recovecos de mis erecciones defectuosas donde nada ya carece de desmesura y todo renacerá emboscado. Escribo así para decírselo a Laura uno de estos días, por si se decide a besarme, y ya va siendo hora, sin sentir ascos, y no se calle más la pregunta que me reserva desde meses bajo su blusa lánguida. Yo seré, muy probablemente, el mismo mas sin serlo con plenitud: yo lo que quiero ser es gótico... ¿De cuándo acá la vida atesora tantos fragmentos borrosos que da empacho insinuar su exacto griterío y su abultada felación? 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Begoña. Los espejos no son cariñosos sino cacarañosos. Un fuerte abrazo. Y feliz Navidad de parte de los dos.

Luis Miguel

ana dijo...

pasa una hermosa navidad y que la gente que amas esté siempre junto a ti

un fuerte abrazo