jueves, 25 de noviembre de 2010

Un día que señalar, pero todos los días en la lucha...


Es muy duro tener que escribir estas palabras, en un día en el que solidarizarse con quien  sufre un maltrato es lo que toca. Solidarizarse con las mujeres. Sí de acuerdo. Pero qué hay de las personas que resultan ser daños colaterales y que nada tienen que ver, que por ser amigos, vecinos, padres, madres, hijos... Se ven sometidos a un sin fin de sentimientos contradictorios, como la culpa y el odio, como la impotencia y esa amarga sensación que queda, cuando se intenta hacer algo y la persona víctima no se deja ayudar...

Conozco por desgracia  de lo que estoy hablando y en ese caso, todo salió bien. El maltrato no fue demasiado dilatado en el tiempo y los mecanismos funcionaron.  El que la protagonista, fuera una persona formada e informada que acudió a las instituciones y dejó que la justicia actuara, resultó ser la clave. Pero la lucha individual fue titánica, teniendo  que obviar   mofas y vejaciones múltiples, para poder alcanzar su objetivo. Polícias  con comentarios machistas u ofensivos, que con un pasotismo repugnante, miraban para otro lado. Trabajadores sociales que aducían que su perfil, no se ajustaba. Abogados que renunciaban a la defensa, y un largo etc... De esto han pasado años, afortunadamente  hoy hay más recursos y más sensibilización social.

Se necesita coraje para vivir con un asesino en potencia. Se necesita coraje para  dormir con un cuchillo debajo de la almohada, con el dinero para el pan y la leche escondido en la ropa interior o en un zapato. Se necesita coraje para salir a la calle maquillada hasta lo grotesco y encontrarse con la vida. Siempre alerta, disimulando, sabiendo que estás muerta por dentro. Toda una interpretación  digna de un oscar. 

Pero, como decía al principio, hoy  me quiero acordar de los implicados indirectos. Que también con valentía  y no con pocos obstáculos, dan la cara y  colaboran para que los padecimientos finalicen. Gracias a los que sin pausa, apoyan, luchan y también sufren los daños colaterales de la sin razón, de la barbarie por la barbarie.

Para recuperar la dignidad, para volver a vivir. Hay que apostar y no mirar atrás.

Se puede salir adelante, todos los días sale el sol.

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