jueves, 9 de septiembre de 2010

Inventario de lugares propicios al amor by ÁNGEL GONZÁLEZ

Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia ( con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
-sin interés alguno-
en niños, perros y otros animales)
y el «no tocar, peligro de ignominia»
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.

4 comentarios:

eloy dijo...

¡Vaya! Veo que el azar nos ha llevado a coincidir en Angel González. Es un poeta que me encanta y este Inventario de lugares propicios para el amor, es uno de mis preferidos.

besos

Begoña Leonardo dijo...

Eloy, no ha sido el azar, has sido tú cuando esta mañana leí tu entrada, como tenía pendiente en este blog publicar a Ángel Gonzáles, no lo que querido postergar. Es maravilloso, gracias por venir y dejar tu huella.

CAOS dijo...

Fue el primer poema de Ángel González que leí, en esas pegatinas que promovían la lectura en los vagones del metro de Madrid, hace ya cinco años. Me ha traído a la memoria muchos recuerdos. Saludos.

Javier Belinchón dijo...

Uno de mis poemas favoritos, Begoña.

Besos.