sábado, 21 de agosto de 2010

Ni Blancanieves, ni la Cenicienta, ni su puta madre by Ana Patricia Moya




Soy una princesa de baja estofa:
sin corona, sin lujos,
sin padres de alta alcurnia,
sin putos aspirantes a esos privilegios
resguardados en lo más hondo de mí.
Mi sangre es roja, roja como el vino
y mis manos carecen de toda delicadeza:
es lo que tiene el trabajo digno,
que te salpica con sucia humildad
y te convierte en una máquina de carne.
Habito en el amargo Reino de la Realidad,
en un palacio pequeño construido
con piezas de un puzzle interminable.
Soy el prototipo de princesa anti – Disney:
cínica, fumadora, insensible, bebedora,
que odia las dichosas canciones de amor,
que repudia la comodidad de los tronos.
Y mi mayor riqueza, es lo que se encuentra
entre la cabeza y el pecho: es algo que brilla
más que todos los tesoros del Universo.

Mi voluntad de fracasada.

2 comentarios:

Voltios dijo...

esa jefa de groenlandia, como escribe madre.

josechu dijo...

Esta mujer es total, me gusta mucho como escribe