sábado, 28 de agosto de 2010

CUANDO EL QUE DUERME...

"Me encuentro ante una existencia amenazante"... Esta es la frase con la que el personaje de mi sueño comienza cada mañana la aventura de vivir. Esta es la consigna que le da un empujón a la almohada y otorga el privilegio al espejo de faltarle al respeto sin que le rompa la cara.

"Alguien despierto me mira por las mañanas, me saca la lengua, me hace unas muecas insultantes y deteriora mi forma de entender que estas ojeras, ya hace tiempo que no son fruto de tu tenue despedida, que no son el soporte de tu mirada gélida o tórrida, que no diluyen lágrimas esquivas. Que estar solo es sólo el principio, que estar así con la astringente compañía de las marcas, cicatrices poco agraciadas. Es vivir, que sí, que estar vivo tiene estas cosas, que un día tienes la vida por delante, no debes nada, nada te deben, tu cuerpo pide sólo pan y amor... Y de repente, tu cuerpo pide guerra, debes  la vida al de la esquina, y no tienes ni idea de si vienes o vas, si estás por delante o por detrás de la propia o la vida ajena".

Este hombre desconcertado, eres tú, o tú; uno que un día decidió que sería el último que pasaría hambre y sed. Porque si tienes hambre y sed, no puedes pensar en ir a un museo, escuchar un mágico concierto de Schubert o ataviarse con las galas pensadas para una gran ocasión. Porque si tienes dolor en el corazón, se te abren las carnes y el cerebro agujereado no asimila ya más derrotas... Entonces, es probable que decidas examinar el puente que sabes que no te defraudará, ése que desde hace tiempo, desde siempre has creído será tu aliado. Tal vez desearás que alguien te salve, que te dirija la palabra certera, la que abrazarías todavía...  

Diré en mi defensa; que cuando soy la palabra soy más feliz, que cuando soy el espejo no acierto bien a adivinar las consecuencias de lo que reflejo, que cuando soy la cicatriz clandestina, me apena y me duele la desidia. Pero cuando soy yo, cuando soy irremediablemente yo. Entonces, es cuando me meto en la cama, cuando regreso,  me tapo, me escabullo debajo de las sábanas y dejo que el tiempo me secuestre, que el pasado me entoñe, que el presente chamusque mis rutinas y que el futuro venga a buscarme... Mañana, o pasado mañana, no tengo prisa...

2 comentarios:

josechu dijo...

Este popema me va como anillo al dedo.

josechu dijo...

Perdon este poema me va como anillo al dedo