jueves, 13 de mayo de 2010

CON LA CABEZA BIEN ALTA...

Estoy un poco cansada de que la miseria ajena me salpique, y digo bien cuando digo ajena. Que si la envidia, el mal humor, "los productos de la crisis", que si la intolerancia... Perdónenme ustedes si peco de irreverente, pero yo no tengo mal humor, ni soy envidiosa, tampoco intolerante, y la crisis no me quita el sueño, por lo menos, más de lo que mi cuerpo y mi cerebro son capaces de soportar.

Me gustaría hablar de algo que no se compra ni se vende, de algo que está por encima de cualquier otra cosa, algo muy personal, individual y por lo tanto, que es difícil de definir, porque aunque el diccionario lo intenta, cada uno en su foro interno, lo asimila, lo analiza e interpreta según su dolencia, situación  o condición. LA DIGNIDAD.

Conozco personas con dinero, con gusto por las artes, (aunque impostado), con belleza, y con se supone distinción, que en cuanto han tenido que estar bajo presión no han sabido respetarse, no han sabido aguantar y se han vendido al mejor postor. Personas que además de tenerlo todo son infelices, son envidiosas, y están muertas de miedo si no pueden utilizar, la crema que no vino por las cenizas de un volcán...
Que a sabiendas de la trágica situación de muchos, no tienen vergüenza, ni pudor y alardean en cuanto se les presenta la ocasión de lo logrado, claro, con el sudor de las frentes ajenas, porque las suyas no pueden brillar así, porque las suyas no sudan, transpiran y si lo hacen, es por jugar al pádel, porque nunca han dado palo al agua...

Conozco personas humildes que no tienen aparentemente donde caerse muertas, y que con una dignidad apabullante se han dirigido y han llamado a la puerta que han tenido que llamar y han pedido incluso para comer. Personas decentes, elegantes, cultas, capaces de empatizar, de dar al de al lado, casi lo que no tienen y desplegar siempre una sonrisa.

Qué me importa a mí, que no tengas la cremita a tiempo, qué me importa a mí, que no haya llegado el traje o la joya de París. Qué me importa a mí, que hayas perdido seis mil euros en la bolsa o que aquél coche de importación esté retenido en la frontera X por un papelito de nada, ja!!!

... Cuando hay gente que está dispuesta a dejar a su familia por dos años y marcharse con lo puesto a un país remoto, con la promesa de ganar un dineral deslomándose doce horas diarias en un andamio, sin saber si es o no cierto, si es o no una estafa...
Porque cuando la necesidad aprieta, no hay rumbo que no se pueda tomar y eso sí, con una sonrisa y con la cabeza bien alta.

5 comentarios:

Calipso dijo...

Bego, has logrado emocionarme con lo expuesto, con la sensibilidad que tienes para contarnos que la Dignidad es importante, aunque algunos aun no lo sepan,aunque algunos no la tengan, gracias por dejar constancia de las realidades que nos rodean

Un gran abrazo

alfaro dijo...

Esto también es Literatura,
abrazos.

ana sáenz dijo...

siempre con la cabeza bien alta por muy hundido que se esté

un abrazo

josechu dijo...

Dignidad tu palabra favorita.
Un beso.

Jose Zúñiga dijo...

Esto sólo lo puede escribir una persona digna Y cada vez hay menos.