lunes, 8 de junio de 2009

TARDE DE SÁBADO CON SORPRESA...

Mi cuchicuchi, paseando delante de mí, por el camino que más tarde sería intransitable...
Como veis la tarde estaba, mustia, no lucía el sol precisamente. Y después de cambiar los planes previstos, cosillas de familia... Decidimos ir a un lugar no muy alejado de la cuidad que se llama Guimaré, con la intención de dar un paseo, coger flores y hacer algunas fotos...

Después de esta bucólica instantánea del enamorado de mi hija, el cielo amenazante, nos premió, jejeje, de tal manera, que por mucha prisa que nos dimos, llegamos caladas, pero cuando digo caladas es chorreando, nos tuvimos que quitar la ropa en el coche, y gracias al resto de la familia, más precavidos que nosotras, que nos dejaron algo que ponernos, conseguimos llegar a casa. Reconozco que me asusté, es que no llovía, jarreaba... Mi preocupación era salir de allí con el coche, pues el camino se estaba convirtiendo en un río que empezaba a bajar con barro, furia y velocidad...

Al fin en casa a salvo, nos dimos una ducha, calentita y juntitas, compartiendo esa íntima sensación piel con piel tan agradable y amorosa, madre/hija...
Consciente de que no me quedan muchas ocasiones como ésta, me sentí tan feliz... Bueno seguro que me entendéis, sobran las palabras...

3 comentarios:

Humberto González Ortiz dijo...

Sobras las palabras!... que lindo amiga!. Besos!

Vicky dijo...

Begoña, que bonito, que dulce, me ha encantado. Especial y sin añadir nada más, especial, yo sé.

Begoña Leonardo dijo...

Bueno chicos, muchas gracias por pasaros y compartir este pequeño apunte de la emoción cotidiana de ser y estar en éste, mi lugar en el mundo.