jueves, 21 de mayo de 2009

PARA SER IGUALES, HAY QUE SER DIFERENTES


Os lo recomiendo, un cuento maravilloso con mucha miga, donde los príncipes no se casan con princesas. Para leer solos y con los niños. Yo se lo leí a mi hija hace tiempo, con cuatro o cinco años y lo entendió perfectamente, al fin y al cabo, es amor... Y los niños son unos expertos en ese tema.


Es muy curioso y me fijo mucho en estas cosas que os cuento. Porque los niños son el futuro y lamentablemente, en la escuela y en las familias no se fomenta la diversidad, y se siguen proyectando en los niños los mismos prejuicios y perpetuando los mismos roles que cuando yo era pequeña...

El otro día comentaba, casi discutía yo con una madre de estas que se creen que por llevar una indumentaria que roza el mal gusto, que por llevar un tatuaje, o un pendiente en un lugar más o menos discreto, que a mí me da igual, por supuesto, se creen, super avanzadas. Y que no le pone pendientes en las orejas a su hija, aunque a la niña se le vayan los ojos detrás de los de la mía, por que tienen principios, como si los demás no los tuvieramos...
Bueno hablaba yo con este encanto de mujer que de femenino no tiene nada y se cree que ser femenina, ser mujer y sentirse orgullosa de serlo, es ser cursi. Bueno argumentaba yo con esta energúmena; sobre los juguetes, y me reprochaba que mi niña es una loca de las muñecas, de los coches de capota, de los trajecitos, que ahora está con la Nancy encantada, que le pone, le quita, le organiza, le peina... Pues esta moderna madre, esta mujer que a su hijita, no le deja ni una muñeca y le regala camiones y ridiculeces por el estilo, era de suponer que estuviera educando no sólo en una falta de sexismo en los juegos, si no en los demás valores que cotidianamente hay que poner aprueba...

En esto, que pasan dos chicos delante de nosotras en el parque, cogidos de la mano y mi hija toda espontánea, que me la comería, va y dice: - Estarán enamorados... y la otra, qué pena me dio, se volvió a su madre y le dijo: - Antes los vi besándose, qué asco mami...

7 comentarios:

Vicky dijo...

Bueno, que me ha gustado esta entrada es poco amiga, me tendrías que haber visto la cara cuando he leído el final, vamos que se me ha caído la mandíbula al suelo como al genio de Aladín. La gente..., para que veas que ir dando lecciones de lo que no tienen ni pajotera es su actividad favorita, yo a éso lo llamo ignorancia pura, y qué es eso de alardear de lo "mejor" que le estás dando a tus niños?, cómo si los demás no supieran lo que quieren para los suyos. Estoy que me subo por las paredes. Y yo a tu niña, pues también me la comería, te felicito Begoña por darle esos valores y esa espontaneidad preciosa. Un beso. Viva el amor, y todos quienes lo quieran utilizar con la persona que se les antoje.

Anónimo dijo...

Lamentablemente, esa es una realidad, que la fachada es eso, pura fachada. Me gusta mucho como cuentas las cosas, le das un toque muy especial.

Begoña Leonardo dijo...

Gracias Vicky, es que gente abunda, ahora personas, más bien escasean...
Oye, ya conoces el cuento??? es buenísimo y ayuda a explicar la vida, tal y como es, no como la quieren algunos...

Muchos cariñitos.

Begoña Leonardo dijo...

Anonimo, dime tu nombre y te haré dueño de un jardín de rosas, lalala...

Que muchas gracias, seas quien seas y vengas de donde vengas.

Humberto González Ortiz dijo...

Excelente ralto miga Begoña, ¡como la vida misma!... la gente como tu 'amiga feminista (¿?) abunda por doquier... Besotes a vos y a tu niña...

Koska & Freixa dijo...

Hola Begoña, genial este final!!!!
Bueno en nuestro blog tienes un cariñito para ti y verás también cómo hemos repartido ese premio que tu nos diste.
Besosssssmil!!!! y un lametón de Lulú, la gata miembra, para tu blog
http://cicatricestransgenicas.blogspot.com/2009/05/premios-symbeline-unos-carinos-entre.html

Lyd dijo...

jajajaja!!!! Perdona que me ría Begoña, pero el final de tu entrada me ha hecho reir. Aunque sé que es algo que no debería hacerme reir y que en otro tiempo incluso me hubiera hecho vomitar, con el tiempo me he dado cuenta de que hay gente así (respecto a lo homofobia, por ejemplo) y que lo único que podemos hacer ante estos brotes no es ni siquiera el rechazo más absoluto sino la educación en nuestros hijos, pues es nuestra única arma.
Me pongo mala, pero a veces me tengo que reir...
Por otro lado tengo que darte la razón acerca de los valores y prejuicios que todavía a día de hoy se dan, se transmiten a "nuestros" hijos, no sólo en la calle con sus amigos, con un señor que pasa o con la dependienta de la panadería (por suerte no por parte de todo el mundo, pero sí el suficiente como para preocuparse), sino en las escuelas, cosa que ya me parece muy muy peligrosa. Por eso creo que la labor de unos padres es tremendamente importante porque al final, el ejemplo es esencial y los niños captan a la perfección lo que se les quiere transmitir si uno mismo es lo que quiere que su hijo sea.