domingo, 15 de marzo de 2009

RECLAMAR. UN DERECHO O UNA OBLICACIÓN ¿POR QUÉ VOY A PAGAR UNAS MANZANAS POCHAS?




Por qué tengo que aceptar que en la frutería me metan entre col y col lechuga, en la carniceria más hueso que carne, en la pescadería más papel que lenguado, qué luego todo pesa, etc... Es agotador tener que pedir al empleado de turno, sea tendero, farmacéutico, médico, policía, que se identifique, y que queremos la hoja de reclamaciones, hablar con su superior, o lo que corresponde a la situación, rango, gremio y demás familia...
Estoy harta del abuso, estoy harta de poner buena cara, de tratar a todo el mundo educadamente, de desplegar mi sonrisa más empática, más solidaria, más condescendiente y que se rían de mí...
No soy, ni seré, si mi paciencia lo impide, una picapleitos, no tengo humor ni la imaginación suficientes, ni tengo el tiempo, ni el dinero a fondo perdido, (902, que son los teléfonos a los que habitualmente hay que llamar, abogados, etc... ) para luchar contra la administración, pero estoy convencida de que si los tuviera, me dedicaría de deshacer entuertos... Amigos no nos dejemos, no seamos condescendiente con las negligencias, la ineptitud, la mala educación, la prepotencia y exijamos nuestros derechos. Desgraciadamente la manera instrumentalizada para hacerlo es una sucesión de improperios burocráticos, que dan ganas de rendirse a la primera. Pero esto es lo que tiene vivir en un ESTADO DE DERECHO, con el que algunos, demasiados para mi gusto se llenan la boca.
Hasta pronto.

2 comentarios:

Vicky dijo...

Querida Begoña, estoy deacuerdo contigo en que cansa exigir que te traten justamente en cosas de andar por casa, es desesperante. Yo me cansé también de sonreirle a todo el mundo y de dar siempre mis mejores palabras. Ahora selecciono con quien lo hago, otros no merecen nuestro esfuerzo, y además les da igual.Cariños.

Anónimo dijo...

Yo también estoy harto, donde hay que firmar. Pedro