martes, 17 de febrero de 2009

UNAS ARMAS INVISIBLES


Parece, que no hay un lugar para ellas en nuestra sociedad. Tienen gran importancia en mi vida cotidiana, en mi opinión, son fundamentales en todos los ámbitos; en el trabajo, la vida social, familiar y sobre todo ante cualquier acontecimiento no agradable, difícil de abordad. La educación es un territorio difícil de abordar, eso no lo descubro yo, pero, tan gratificante...


De la mano de mi hija poco a poco voy recorriendo el camino para convertirme en la madre que ella merece. Mi hija es la persona más sabia que conozco, la que más me ha hecho crecer, a la que más respeto. Gracias a ella he tenido la oportunidad de encontrarme con lo mejor de mi misma. Nada ni nadie ha hecho que me sienta más feliz. Es mi obligación por lo tanto, acompañarla, ser su guía, su cómplice... Despejar el sendero cuando haga falta y mostrarle los atajos, que la experiencia me ha hecho descubrir.


Estaréis pensando cuales son esas armas invisibles. Ni más ni menos, que la imaginación y el sentido del humor. Hay más, pero estas son mis favoritas; el amor, la sinceridad, etc... A veces sólo palabras, desgastadas por el abuso, utilizadas como excusa. Pero, las de primera línea son estas y deben estar en la mejor forma posible, con ellas he librado e incluso ganado las más cruentas batallas.


Ahora, os propongo algo; relajaos, tomad aire, cerrad los ojos e imaginad la más salvaje, alocada e hilarante aventura. Dejad que os invada esa mágica sensación, ese placer inmenso, haced partícipes a vuestros hijos de lo que estáis sintiendo, y a volar...


Mucha suerte, hasta pronto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola, Begoña qué interesante esa visión que tienes de las relaciones entre padres e hijos, que razón tienes, te prometo que voy a seguir tu consejo, gracias.
Pilar.